Un amor flaco

A el otro flaco


Lo quiso, no como es ahora, sino como era hace 10 años, mucho antes de que el capitalismo lo venciera y lo convirtiera en lo que es. Entonces tenía la piel suave, tersa, los ojos con brillo y el cabello negro; se sentaba a escucharla en una vieja mesa que hacía de comedor. Le emocionó volver a verlo, es decir, ver al que recordaba y dejó de existir. Incluso tuvo el impulso de llamarlo, de saludarlo, de abrazarlo, pero no, no porque contestaría, saludaría y abrazaría el de ahora, no el de entonces.


Fotografía: Carlos Mayol

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Este cuento fue escrito en el cementerio Jardines de la Paz de Lima, Perú, donde descansan los restos del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro y cuyo epitafio reza: «La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro».



Mtra. Berenice Ramos Romero

Doctora en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile

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