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Tomás González: la luz de la ruralidad

 

Todo es putamente difícil y hermoso

Tomás González

 

 

 

El escritor colombiano Tomás González (1958) tiene una amplia trayectoria literaria de casi 35 años [1]. A su haber se cuentan ocho novelas [2], un libro de poemas [3] y tres libros de cuentos [4]. Esta larga y diversa trayectoria da cuenta de la versatilidad y heterogeneidad de la escritura de González, la cual, sin embargo, no ha sido una garantía para hacerse un espacio en el panorama de la literatura colombiana. En este sentido, hay que reconocer que su posicionamiento se ha venido dando de manera paulatina en los últimos años, gracias a su prolífica producción literaria del último tiempo y al surgimiento de una producción crítica sobre su obra.

 

En los últimos siete años se ha duplicado, tanto la obra del autor, como la crítica de la misma. Así, a partir de la publicación de las novelas Abraham entre los bandidos (2010) y La luz difícil (2011), por la editorial Alfaguara, comenzarían a surgir una multiplicidad de materiales sobre el autor: artículos y notas periodísticas, entrevistas, comentarios a su obra y algunos trabajos académicos.

 

Sin embargo, pese a este posicionamiento en el campo literario a partir de sus últimos trabajos, sus textos más valiosos, y los más representativos de su narrativa, son algunos de los primeros: Primero estaba el mar (1983), La historia de Horacio (2000) o Los caballitos del diablo (2003). En estas novelas, González a través de una prosa sencilla, en la que prima una mirada contemplativa, desidealizadora de la naturaleza, configura un universo familiar en el que invierte el tránsito campo-ciudad que marcó tan hondamente la historia latinoamericana del siglo XX.

 

En la amplia trayectoria novelística de Tomás González es posible identificar, por una parte, algunos tópicos de interés del autor, y por otra, algunas características particulares de su escritura. En este sentido, es necesario precisar que, una trayectoria tan amplia temporalmente ha implicado para el autor constantes reconfiguraciones al interior de su escritura, lo cual no excluye la posibilidad de encontrar algunas constantes, formales y temáticas de su obra en general.

 

La fluidez y sencillez de la escritura de González es quizá el rasgo que mejor caracteriza su obra. Desde su primera novela, hasta la última, el autor ha demostrado efectividad en el uso que hace del lenguaje; su narración es simple y precisa, sin con esto restarle intensidad poética a las imágenes que va configurando. Se trata de un equilibrio poco común que es bien logrado por el autor, que le permite darle profundidad a sus personajes y complejidad a sus tramas narrativas. Así, a través de un lenguaje lacónico Tomás González ha configurado un estilo escritural propio, que lo distingue de la tradición literaria reciente.

 

Por otra parte, un tópico importante en la obra novelística de González es la vida rural. Su obra aborda este tema en dos sentidos: por una parte, desde la migración de algunos de sus personajes de la ciudad al campo[5] y, por otra, desde la cotidianidad de la ruralidad, configurada a partir de personajes profundamente conectados con la naturaleza y la vida rural[6].

 

Las primeras novelas de Tomás González, son quizá una de las propuestas narrativas colombianas más interesantes de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI. En ellas, el autor toma distancia de las tendencias predominantes en la narrativa de dichos periodos, y construye, a partir de una estética de la claridad y la precisión, un complejo universo narrativo, en el que una fuerte pulsión de muerte envuelve a los personajes en un medio rural que posee un agenciamiento propio.

 

[1] Su primera novela se publicó en 1983.

[2] Primero estaba el mar (1983), Para antes del olvido (1987), La historia de Horacio (2000), Los caballitos del diablo (2003), Abraham entre los bandidos (2010), La luz difícil (2011), Temporal (2012) y Niebla al mediodía (2015).

[3] Manglares (1997-2006).

[4] El rey del Honka-Monka (1995), El lejano amor de los extraños (2013) y  El expreso del sol (2016).

[5] Véase Primero estaba el mar, Los caballitos del diablo, La luz difícil y Niebla al mediodía.

[6] Véase La historia de Horacio, Abraham entre los bandidos  y Temporal.

 

 

 

Bibliografía

González, T. (2011). Primero estaba el mar. Bogotá: Penguin Random House.

 

 

Lic. Wilmar Andrés Ramírez López

Estudiante del Doctorado en Literatura en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

 

 

 

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