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El exvoto mexicano en los siglos XX y XXI (Parte 2)

Pasada la Revolución Mexicana despierta la conciencia por redefinir al mexicano desde sus raíces mediante la revalorización de las artes populares, sobresaliendo artistas que más tarde serán los exponentes a nivel internacional del muralismo: Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros.

 

La exposición de Arte Popular Mexicano organizada entre México y Los Ángeles, CA. en 1921 mostró el reconocimiento por lo mexicano. Realizada con motivo del centenario de la consumación de la Independencia de México, se expusieron piezas de arte popular recolectadas por artistas como Roberto Montenegro, Jorge Enciso, Adolfo Best Maugart, Javier Guerrero y Gerardo Murillo “Dr. Atl”. La importancia que este último otorgó al arte popular fue tal que en ese mismo año publicaría sus dos volúmenes sobre Arte Popular en México, destinando varias páginas al conocimiento de dichas expresiones culturales ancestrales. También Gabriel Fernández Ledesma y Diego Rivera, en las revistas Forma y Mexican Folkways, respectivamente, contribuirían al realce de las mismas.

 

 

El exvoto en las vanguardias mexicanas

 

En las Vanguardias mexicanas, las imágenes votivas exaltaron la magnitud y singularidad de los rituales festivos y religiosos, los desfiles de máscaras, las procesiones, los ritos funerarios, la fascinación por los altares callejeros, temas característicos de la cultura que se retomaron para dar muestra al mundo de lo que era “ser mexicano”.

 

La religión y lo religioso se combinan en el exvoto de pintura moderna, así lo demuestran artistas como Frida Kahlo (1907-1954), María Izquierdo (1902- 1955), Gabriel Fernández Ledesma (1900-1983), Agustín Lazo (1896-1971), Manuel Rodríguez Lozano (1896-1971), quienes toman del exvoto su esencia para plasmarlo en su obra pictórica.

 

El caso más representativo, el de Frida Kahlo quien además de coleccionar una gran cantidad de exvotos, también se nutrió de ellos para su obra. Mostrando un lenguaje visual y compositivo que hace referencia a los retablos, sus pinturas incluyen esa suerte de anécdota escrita. Tal es el caso de Unos cuantos piquetitos (1935), La cama volando (1932), El Suicidio de Dorothy Hale (1938), Autorretrato con el retrato del doctor Farill (1951) y otras más. (Fig. 1)

 

Fig. 1. Frida Kahlo. Unos cuantos piquetitos (1935). Óleo sobre metal, 48.5 x 38.0 cm. Museo Dolores Olmedo, Méx.

 

 

Gabriel Fernández Ledesma hace un homenaje al exvoto y al arte popular en su pintura Niña (1925), en el fondo de ésta se encuentra un exvoto detrás del personaje principal a la par de otras artesanías: un rebozo y un baúl típico de Olinalá, Guerrero. (Fig. 2)

 

Agustín Lazo es otro pintor influenciado por el exvoto, su trazo y perspectiva surgen de una intuición ingenua, reflejo de la vida cotidiana. El carácter religioso en las actividades cotidianas del mexicano común se observa en las escenas con figuras planas y sin perspectiva, lo que recuerda la característica naif del exvoto, así lo demuestra su pintura Accidente (1924).

 

En las pinturas de María Izquierdo, sus trazos, temas y el estilo popular denotan la influencia del exvoto. A manera de altares, representa en el centro de sus autorretratos, ofrendas que parecen de carácter religioso, destacando entre sus obras: Viernes de Dolores (1944-45) y Altar de Dolores (1944-45). (Fig. 3)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 2. Gabriel Fernández Ledesma. Niña. (1925). Óleo en tela, 72.0 x 55.0 cm. Colección Andrés Blaisten, Méx.

 

Fig. 3. María Izquierdo. Alacena. Viernes de juguetería, 1952, Óleo en tela, 66.0 x 76.0 cm. Museo Nacional de Arte, INBA, Méx.

 

 

 

El exvoto contemporáneo, resignificación de lo religioso y popular

 

El exvoto por su composición, dedicatoria y representación escénica es el punto de encuentro entre la cultura visual y la escrita, por ello persiste hasta nuestros días. Aunque los temas han cambiado, los elementos compositivos mantienen semejanza con los exvotos antiguos.

 

El exvoto actual tiene en su producción temas tan variados como el cabaret o el table dance, la diversidad sexual, problemas con la suegra, el circo, maroma y teatro, el amor y desamor, la prostitución, el deporte, los aparecidos y superhéroes, son parte de las manifestaciones contemporáneas de este estilo. (Fig. 4)

 

Sin embargo, se respeta la característica principal: representar plásticamente y de forma escrita una tragedia truncada mediante un milagro, siempre con una dedicatoria a un intercesor, sea éste religioso o no.

 

Alfredo Vilchis, autodenominado el pintor del pueblo, es poseedor de la tradición votiva que persiste hasta nuestros días. Nacido en el barrio de Tacubaya, en la Ciudad de México, su labor como pintor de exvotos comenzó por su gusto por el dibujo, valiéndose de madera, cartones y cualquier material a su alcance. Sus exvotos dedicados a la Virgen de Guadalupe, a la lucha libre, a San Judas Tadeo y la serie llamada La Revolución Imaginada (2006) proponen una visión irónica del exvoto.

 

 

Fig. 4. “doy infinitas gracias a la Virgencita de Guadalupe que mi esposo nunca supo que tuve relaciones con mi compadre y le pido me comprenda que no lo pude evitar pecamos por Amor y lo que vivimos nunca lo boy a olvidar. Lucha “la enamorada”. Col. Roma Mexico 14 febrero 2000”. Daniel Vilchis. Lucha, los enamorados. Ciudad de México, 2000.

 

 

De igual manera, pero con una mirada diferente, Enrique Chagoya, pintor mexicano radicado en Estados Unidos, resignifica el exvoto al integrar símbolos religiosos con textos. Su obra está impregnando de su propia experiencia como migrante, de la vida desde ambos lados de la frontera. El mestizaje cultural se refleja en su estilo al yuxtaponer símbolos seculares, populares y religiosos que ponen de manifiesto la colisión cultural entre la América anglosajona y la latina. (Fig. 5)

 

El exvoto como forma de expresión de los anhelos y preocupaciones de las sociedades, tiene una fuerte influencia en la pintura de diferentes épocas en México. Es testigo y testimonio de la historia, producto de las influencias que dejaron las conquistas españolas y el adoctrinamiento de la religión católica, que sin duda aún persiste en la cultura mexicana.

 

Su estilo atare aún en la actualidad a artistas plásticos, quienes ven en su representación estética una mezcla de simbolismos culturales y la construcción de discursos sociales actuales. El exvoto es parte de una tradición histórica: es la mezcla constante entre lo viejo y lo nuevo; es un reflejo de la capacidad que tiene el mexicano para afrontar los problemas cotidianos de formas inesperadas convirtiendo una tragedia en una alabanza a la vida.

 

Fig. 5. Enrique Chagoya, Elvis meets the Virgin of Guadalupe, 1994, Litografía impresa en papel, 81.2 x 81.2, Colección personal.

 

 

Para conocer más del exvoto contemporáneo te recomendamos visitar:

http://www.mexicanfolkart.com/tales_from_the_road.php?tale=19

http://enriquechagoya.com/index.php

http://culturacolectiva.com/los-exvotos-de-frida-kahlo/

 

 

Mtra. Carmen Rosas Franco

Editora, diseñadora gráfica e investigadora de las narrativas digitales de la literatura infantil y juvenil.

 

 

 

 

Bibliografía:

Palimpsesto caníbal: Enrique Chagoya. (2013). Folleto de exposición. España: Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Somolinos, J. (1973). El surrealismo en la pintura mexicana. México: Arte Ediciones, S. A.

Vilchis, Alfredo (2006). La Revolución imaginada, España: Serres.

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