April 6, 2018

March 29, 2018

March 26, 2018

Please reload

Entradas recientes

¿Mucha lectura en siglo XXI?

Jorge Luis Borges decía que la lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz. Insistía en que se debe intentar leer mucho y bien, y cuanto antes se empiece mejor porque llega un momento en la vida en el que el futuro es más pequeño que nuestro pasado, y en esos momentos, todo lo realmente bueno que hayamos leído nos ayudará a saber elegir en qué merece la pena gastar nuestra moneda más valiosa: el tiempo.   

 

Cuestionar si en el siglo XXI ya no se lee o si, por el contrario, cada vez se lee más, resulta inútil.

 

Sin duda, hoy es más fácil que en otros siglos acceder al consumo informativo que parece sinónimo de buena lectura. Entonces se considera que en la actualidad la gente lee más. Las tabletas, computadoras y demás dispositivos móviles facilitan este proceso de decodificación de símbolos; sin embargo, sería interesante cuestionarnos: ¿qué, para qué y cómo leemos? Desafortunadamente, en muchos casos, en la información que nos llega a través de redes sociales, sólo se observan imágenes y el texto escrito es poco y sin mucha calidad; “lectura superficial”. ¿Dónde queda la lectura literaria? ¿Lectura profunda o lectura culta?

 

El escritor argentino Tomás Eloy Martínez expresó en alguna ocasión que: “somos los libros que hemos leído o el vacío abierto por su ausencia”. Esta frase es contundente y reveladora, somos lo que hemos leído. 

 

 Ya diversos estudios han comprobado que la lectura implica procesos cognitivos que aumentan nuestra capacidad de imaginar. Si leyeron algún libro de Harry Potter recordarán que nuestra mente enloquecía por “ver” esas escenas del tren o de “saborear” los manjares navideños. Con cada libro leído fortalecemos esta capacidad de percibir y de recrear en nuestra mente. La innovación es alimentada por la creatividad de los individuos y el proceso de innovación está ligado al desarrollo y aplicación de ideas.

 

 Además, se ha demostrado que leyendo aumentamos nuestro vocabulario y mejoramos nuestras competencias en comunicación. Tenemos más ventajas profesionales y personales si nos expresamos con facilidad y coherencia. La argumentación se desarrolla ejercitando nuestras competencias lingüísticas. ¿Cómo convencer a alguien de que nuestra postura es la correcta? Sin duda, a través de argumentos sólidos. 

 

 Otra gran ventaja que tienen los lectores es que su atención se enfoca y aprenden a no distraerse con facilidad. El terminar una novela de 300 páginas implica una mente concentrada. En este momento, un grave problema que enfrentan las empresas es la poca atención en una tarea por parte de sus empleados. Desafortunadamente, la gente pasa de un medio a otro en cuestión de segundos; por ejemplo, se deja de lado el reporte que se está redactando porque llegó un mensaje o un correo o una alerta del Facebook. Es un hecho que quien lee más, se distrae menos.

 

Margo Glantz, escritora mexicana, nos comparte que “leer amplía la conciencia, aunque actualmente no sea lo más importante para la gente porque los demás formatos de comunicación dan prioridad al espectáculo y la gente se ha acostumbrado a privilegiarlo. La lectura ofrece en cambio numerosas posibilidades de conocer otros mundos, de entenderlos hasta en sus más insignificantes detalles, es fascinante.”  Las palabras de Glantz nos recuerdan que de todos estos beneficios que trae inherentes la lectura, hay uno en particular que es vital en nuestro momento histórico, el desarrollo de la empatía. ¿Cómo entender la pobreza y la desesperación por salir de un país en busca de una mejor vida?, leamos Amarás a Dios sobre todas las cosas de Alejandro Hernández. ¿Cómo lograr mejores políticas públicas?, leamos a Sandra Lorenzano con La estirpe del silencio o Los corruptores y Milena de Jorge Zepeda Patterson. ¿Cómo tratar de no olvidarnos de las personas que, desafortunadamente, viven en medio de la violencia? leamos No manden flores de Martín solares. Leamos, futuros profesionistas y profesionistas ya formados, leamos, leamos más, pero leamos profundamente; disfrutando y aprehendiendo de cada texto porque el efecto de nuestra lectura, será recibido por una sociedad que necesita ser más humana, que necesita de nosotros.

 

Recuerden: “Somos los libros que hemos leído”. 

 

 

 

Please reload

Please reload

Archivo