La memoria es del tiempo: La Jetée (El muelle) de Chris Marker*

María del Carmen Rosas Franco

 

La preocupación contemporánea del arte por la memoria es la traumática historia que ha perseguido al siglo XX. Marcada por conflictos bélicos mundiales, el genocidio y los regímenes totalitarios, este contexto cambia de forma radical la concepción y la manera de hacer fotografía, cine y arquitectura a partir de mediados del siglo XX.

 

            Dichas manifestaciones buscan infiltrarse y apropiarse de la Historia como parte de la construcción de la memoria social. La memoria colectiva es indispensable para reconocer nuestro presente y darnos un lugar en el mundo. La memoria representa el pasado pero también el presente y el futuro. De la imbricación entre memoria y olvido se constituye el ser humano. Estamos hechos de tiempo: nuestro legado es la memoria.

 

            El cortometraje de Chris Marker, La Jetée (1962) es una ficción creada por fotografías fijas y voz en off que se entrelazan con la historia, con la memoria colectiva de un tiempo vivido, el de las consecuencias de una guerra narrada como una pesadilla con anticipación al futuro, de un sueño o premonición apocalíptica, de un cuento de horror.

 

            La Jetée cuenta la historia de un hombre que, cautivo es enviado a través de viajes en el tiempo (presente, pasado y futuro) a buscar una salvación para la humanidad. El film inicia con la imagen de un recuerdo persistente del protagonista, un recuerdo que sobrevive incluso a los viajes que realiza, que sobrevive al tiempo.

 

            Además de esta imagen inicial hay otra que se instala en la memoria del protagonista configurándose como parte de sus recuerdos: el rostro de una mujer que conoce en uno de esos viajes será un símbolo de la felicidad que busca.

 

            La fragmentación de sus recuerdos es el hilo conductor que guía la narrativa, ésta no es lineal sino la de una historia rizomática (a la manera deleuziana) contada por capítulos de la memoria que se dan de forma cíclica: el presente regresa al pasado a través de los mecanismos del recuerdo y al mismo tiempo el recuerdo se hace presente en un futuro incierto. Así, Marker pone de manifiesto la importancia de la imagen como forma de construcción del mundo, como registro de los acontecimientos vividos, un dispositivo que impide que nuestros recuerdos se consuman por completo.

 

            Fontcuberta decía en La cámara de Pandora (2010) que el fotógrafo es un narrador, un creador de ficciones. Chris Marker es un narrador de la memoria y del olvido, es un narrador del tiempo. Las imágenes de Marker muestran el paso del tiempo, el de las edificaciones destruidas, el de la ruinación y el tiempo de los recuerdos, el de una sociedad devastada por la guerra.

 

            Son estos lugares de la memoria, solitarios, donde se inserta la obra de Marker. A través de la técnica del montaje que utiliza y la puesta en escena, La Jetée demuestra que una reducción a los elementos mínimos del cine es un acierto para comunicar lo más difícil: el vértigo del tiempo y la materia privada de los sueños.

 

            El ejercicio de la memoria se entiende entonces como una sucesión de hechos vividos, en el film se aprecian a través de episodios, de los intersticios entre el olvido y el recuerdo, de lugares que se muestran a manera de flashbacks y que forman parte de nuestras vidas.

 

            “La única esperanza para sobrevivir estaba en el tiempo” dice la narración, entonces el tiempo se construye alrededor de los recuerdos del personaje. La historia total está constituida por medio de fragmentos, de pequeñas historias, de microhistorias.

 

            Georges Bataille dice sobre los usos de la memoria que :

es para nosotros el tiempo mismo, es la unión del pasado y el presente, el espacio donde se inscribe nuestro verdadero yo, ese instante fuera del tiempo, donde lejos de todo proyecto, nos vemos arrojados por un momento a la búsqueda de lo desconocido que siempre nos huye. Es la captura de un fragmento de tiempo en estado puro, ajeno a todo proyecto, desprovisto de toda utilidad; la esencia de un momento que adopta la forma de un recuerdo.

 

Marker es un maestro del tiempo, lo recorre del yo al nosotros, de lo íntimo a lo colectivo. Además, recurre a técnicas propias del cómic, que después fueran inspiración para otros ejercicios de la memoria más conocidos como la película 12 monos (1995) del director Terry Gilliam o el el videoclip de la canción Jump, They Say (1993), de David Bowie

* Chris Marker, director de cine enigmático por su obras con un estilo único, casi desconocidas. Además de director, fue escritor, editor, fotógrafo, crítico y viajero. El cine de Marker reclama al espectador un ojo atento, una reflexión interior al margen del espectáculo que confiere el cine. Su obra fílmica plantea interrogantes más profundas acerca de la existencia del ser humano y trastoca el plano de lo inconsciente. El 19 de julio de 2012, muere en París a los 91 años de edad.

 

 

Bibliografía

  • Abad de Montesinos, Javier, “El tiempo, la memoria  y el compromiso. Chris Marker, un viaje a través de las imágenes” en Revista de Letras y Ficción audiovisual, s/n (2013).

  • Ramírez, Juan Antonio, “El dadaísmo y Marcel Duchamp” en Historia del Arte 4: el mundo contemporáneo. Madrid: Alianza, 1997.

  • Fontcuberta, Joan, La cámara de pandora, Barcelona: GG, 2010.

  • Didi-Huberman, Georges, Arde la imagen, México: Océano, 2012.

  • “Chris Marker, imágenes del cineasta de la verdad” en http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/05/actualidad/1344118189_863612.html agosto 2012.

  • La Jetée (1962). Dirección: Chris Marker, Guión: Chris Marker, Música: Trevor Duncan, Producción: Anatole Dauman, Fotografía: Chris Marker, Montaje: Jean Ravel, Francia: Argos Films.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mtra. Carmen Rosas Franco
Editor, diseñador gráfico e investigador de temas de arte y educación, de la imagen como narrativa (libro álbum, novela gráfica y cómic), del uso de medios digitales en la literatura infantil y juvenil