collage de un cuerpo inacabado

 

Cuerpo a cuerpo

Mi yo y mi otro yo

Disputan mi cuerpo

 

Carlos López Moctezuma

 

Iba manejando rumbo a conocido centro comercial de la ciudad de Puebla, el tránsito era lento, el calor intenso y yo solo quería tomar agua, tenía esa necesidad de saciar  mi sed, porque mi cuerpo me lo pedía. Entre el ruido de los coches, vendedores ofreciendo dulces  y las ganas de querer llegar a mi destino, un anuncio publicitario afuera de un gimnasio llamó poderosamente mi atención: “tú cuerpo en construcción” lo volví a leer “tú cuerpo en construcción”; entonces simultáneamente y aún dándole vueltas a la frase que me había hecho reflexionar,  hice una comparación entre mi percepción de una casa que está en proceso de construcción (con todo la labor que conlleva esto) y lo que quería decir la frase: tú  cuerpo en construcción. En el primer caso la mente nos evoca una edificación que no es habitable aún, que está incompleta, aplazada, inacabada, porque no ha obtenido un resultado final, que no es habitable. Por otro lado  al hablar de tu cuerpo en construcción hablamos  de algunos fondos más sensibles  de esa identidad propia, que lo representan ajeno de uno mismo, entonces tu cuerpo no está terminado, está en proceso de, pensé; sin dudarlo hice una pausa y tome agua, había saciado mi sed, un llamado al que había hecho caso a mi cuerpo. 

 

Siempre existen muchas dificultades al hablar sobre el cuerpo humano, surgen muchos argumentos, de los cuales hablar y al mismo parece que estos solo interesan a los voluntariamente inmiscuidos. Este artículo es analizado desde una breve visión antropológica, debido a que esta disciplina ha ganado y aportado  una preocupación humanística que alude a comprensión y explicación de sistemas socioculturales. La idea es simple: discutir y ampliar el concepto del cuerpo  un poco más allá de lo evidente, ver  al cuerpo humano más allá de esa palabra hoy “multiusos” accesoria, comodín, estructura y axis mundi.

La  conceptualización del cuerpo humano siempre ha sido tema de encuentro y desencuentro en diversas sociedades, debido a la multiplicidad de términos en los que se le puede encasillar; cuerpo como dualidad alma, cuerpo objeto, accesorio, templo, pecado, vanidad, y goce por mencionar algunos.  Haciendo un análisis de la importancia que le dan al cuerpo  los medios de comunicación y las ciencias sociales en este caso la visión desde la jerga antropológica,   han existido prejuicios por como concebirlo. Los  medios de comunicación en muchos escenarios han fungido  como aparatos ideológicos encargados de moldear las conciencias según los intereses de los grupos dominantes en turno, con esto se  crea una disputa entre el significado de consumo y los aspectos simbólicos, sociales y reales que viven las sociedades y conciben desde sus adentros.  

 

Entrando directamente al aspecto social en la concepción del cuerpo humano,  se incorpora el actor que sigue los prototipos y modelos a seguir de un cuerpo banalizado, donde éste figura una especie de plastilina que se adapta a estándares ideales de adscripción y pertenencia a un grupo, donde lo último que interesa es este conocimiento propio de entender qué es su cuerpo: ¿Un accesorio que hay realza la identidad? ¿Un objeto que hay que cuidar? ¿Carne perecedera y pecaminosa que engendra el pecado? Desde estas aristas, en la  perspectiva del discurso científico contemporáneo “el cuerpo es pensado como materia indiferente, soporte de la persona, objeto manipulable que puede ser mejorado, materia prima en la cual se diluye la identidad personal y ya no una raíz identitaria del hombre”( Le Breton 1990.)

 

La discusión y el debate en torno al análisis de los ideales del cuerpo sigue haciéndose presente, conforme pasan los años y los nuevos movimientos sociales abordan la manera de concebirlo, se han  ampliado las perspectivas en lo que son y representan los consumos que nos bombardean y de los que somos parte.

Quisiera concluir con la necesidad de discutir este concepto. Quedan  pocos días para concluir el año  y empiezan nuevos desafíos, se van concretando e imaginado los deseos para empezar un nuevo año. En el imaginario colectivo de gran parte de las sociedades contemporáneas,  impera el pensamiento de mejorar la apariencia física, tener un cuerpo en forma, perfeccionase,  bajar de peso, tonificarse, en términos generales poseer una mejor figura algunos más se aventuran a intervenciones, donde se crean cambios más drásticos, forjando una  idea, donde se  simula una corporeidad ajena, siendo así el cuerpo humano, ya no es una parte integra, propia, vinculo prístino identitario del hombre si no ese otro objeto que hay que moldear mejorar, tonificar construir,  el cuerpo  queda enterrado como  un concepto fuera de sí mismo que es dominado.

 

Todo lo anterior no  nos  aparta del cuidado del organismo o de esa satisfacción de mantenerse  sanos por salud (eso buscamos) el interés va más allá, la intención es  hacer una introspección de las necesidades reales de cada cuerpo individual sin hacer tanto llamado a los prototipos que no se adecuan en muchos casos siquiera al fenotipo de nuestro contexto social, reconocer esa finitud corpórea individual que cada uno tenemos en una sociedad como en la que hoy vivimos cada día más compleja.

Por concluir Ernest Cassirer define al hombre como una “creatura constantemente en búsqueda de sí misma”, partiendo de este acercamiento debe existir un dialogo entre conocer, reconocer  lo que somos y crear una vinculación entre ambos, donde el cuerpo humano no es un ente vacuo, ni por terminar o por construir, seguramente la construcción va explícita en la búsqueda de generación de ideas, conceptos y pensamiento crítico que hoy la sociedad exige.

 

Por Tayde Rivera Alvarado

 

Bibliografía

Le Breton, David Adiós al cuerpo, La cifra Editorial, México 2007